Farmear sin estar
El progreso se calcula en el servidor. Cierras el juego, vuelves horas después y todo lo que consiguió tu personaje te está esperando.
En desarrollo
Un RPG idle en pixel art con colección de monstruos. Loot, pets, shinies casi imposibles y progresión sin techo.
Tu personaje pelea, sube de nivel y junta botín solo. Vuelves, reclamas lo que consiguió, mejoras tu equipo, abres los cofres que dejaron los jefes y lo mandas a una zona más difícil.
La gracia no es estar pegado a la pantalla. Es que el progreso nunca se detiene: en el trabajo, durmiendo o de viaje, tu personaje sigue avanzando.
Cada objeto lleva su rareza a la vista, para saber qué te tocó sin leer una letra.
El progreso se calcula en el servidor. Cierras el juego, vuelves horas después y todo lo que consiguió tu personaje te está esperando.
Criaturas que te acompañan y pelean contigo. Se consiguen jugando, cada una con su propia habilidad.
Variantes rarísimas con paleta, partículas y sonido propios. Son puro prestigio: se presumen, no rompen el equilibrio del juego.
Botín con rarezas, mejora de objetos y cofres legendarios que sueltan los jefes al caer.
Gremios, mazmorras y raids que no exigen coincidir de horario. Todo funciona aunque tus amigos estén durmiendo.
Cuando dejas de avanzar, asciendes: reinicias a cambio de mejoras permanentes y llegas más lejos que antes. No hay nivel máximo.
La cacería
1 / 80.000
Un shiny aparece cada dos meses de juego, más o menos. Y si tu personaje encuentra uno mientras no estás, el teléfono te avisa. Es la clase de aviso que hace que valga la pena tenerlo instalado.
Entremedio están los cromáticos, uno por semana, para que la cacería nunca se sienta muerta. Los shinies son prestigio, no poder: se presumen, nunca deciden una partida.